Definiendo nuestra “nueva normalidad”

Ha sido para mí muy interesante notar el comportamiento de la gran mayoría de personas (yo incluida) durante estos días de pandemia.

Primero, como es lógico ante una “amenaza inminente”, reaccionamos con mucha preocupación, algunos incluso de forma impulsiva o desproporcionada.

Con los días, la impulsividad y desproporción fue bajando, y comenzó el flujo de información de “contención”. Consejos de seguridad, consejos de cómo ocupar el tiempo, consejos de desarrollo personal, etc. Todos muy útiles y oportunos, que le vuelven a dar a las personas un sentido de propósito por encima del caos.

Luego de esa racha (que ya se incorporó de alguna forma a nuestra rutina), siento que ahora estamos en la etapa de “reinventarnos”, de aprovechar las nuevas oportunidades, de ojalá, salir con una o varias ideas de negocio nuevas, etc., de cara a la “nueva normalidad”.

Todo esto me parece un proceso bastante natural, y por supuesto, estoy a favor de enfocarnos en las oportunidades de crecer, de buscar cosas nuevas, y, sobre todo, de utilizar nuestras capacidades y habilidades para crear un futuro más positivo.

No obstante, hay algo que últimamente me ha estado estorbando y no es hasta hoy que me siento a escribir este blog, que me doy cuenta de lo que es, y por supuesto, voy a tratar de ponerlo en palabras con el fin de que lo meditemos juntos.

El “rush” por el cambio

Lo que he observado, es que rápidamente hemos pasado del estrés del coronavirus, a cierta presión generalizada de que TENEMOS que salir de este trance prácticamente siendo otras personas, distintas a las que hemos sido, para afrontar el “nuevo normal”, o más aún, para poder dar la talla en ese futuro que está a las puertas.

Y precisamente, lo que me estorba es ese sentido de presión por actuar antes de pensar (¡Y eso que soy Life Coach y mi misión es llevar a la gente a la acción!).

En este caso, yo me pregunto si realmente nos hemos permitido vivir el hoy. Si hemos profundizado lo suficiente en nuestro ser interior para saber qué hemos ganado con esta situación, qué estamos valorando de nosotros mismos, y qué cosas podemos sacar todavía de adentro, para orientar nuestras acciones.

Me pregunto si nos hemos permitido sentir el momento actual para hacernos más fuertes frente al miedo y a la incertidumbre, o nos hemos lanzado a hacer y hacer para adormecer esos sentimientos. Si hemos tratado de entresacar qué significa para nosotros como seres individuales (no lo que piensa la colectividad) esta oportunidad que nos da la vida de crecer, y cómo es que queremos vivir después de esto. ¿Qué vamos a hacer y por qué?

Visualizando nuestro nuevo normal

No me malinterpreten, yo soy la primera en creer que esta es una gran oportunidad para emprender, ser resilientes, aprender cosas nuevas, desempolvar habilidades y destrezas subutilizadas, recuperar la empatía, en fin, para muchísimas cosas positivas; cada cual sabrá cuáles son las que le significan más.

Pero también creo que pasar del miedo al coronavirus al miedo de quedarse atrás, de no dar la talla, de no poder convertirnos en esa nueva persona de la noche a la mañana, (que además nadie sabe muy bien cómo debe ser), no es el mejor lugar mental para iniciar el cambio.

No sé si recojo un sentimiento común, o soy solo yo, pero me parece que vivir y valorar el presente y lo que hemos sido hasta hoy, es la base fundamental para tomar acción y proyectarnos para el futuro.

Un abrazo

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